La diabetes puede dañar los ojos. Puede causarles daño a los pequeños vasos sanguíneos de la retina, que es la parte posterior del ojo. Esto se conoce como retinopatía diabética. La diabetes también aumenta el riesgo de padecer glaucoma, cataratas y otros problemas oculares.

La catarata es una afección ocular del segmento anterior que se presenta con una frecuencia de 1,6 veces en las personas con diabetes. En este tipo de paciente la catarata se produce en edades menos avanzadas y progresa más rápidamente. Algunos diabéticos jóvenes insulino-dependientes desarrollan ocasionalmente cataratas metabólicas que pueden disminuir o desaparecer al mejorar el control de la glucemia.

La cirugía de catarata es uno de los procedimiento quirúrgicos más comunes en el mundo desarrollado. La cirugía mediante una pequeña incisión permite una rápida recuperación y buenos resultados visuales. Existen controversias en cuanto a que la cirugía de catarata podría acelerar la progresión de ciertas enfermedades oculares coexistentes como la diabetes y la degeneración macular asociada con la edad (DMAE). Asimismo, el tipo de lente intraocular (LIO) y los cuidados postoperatorios difieren de los de pacientes de rutina.

La diabetes, hipertensión y el índice de masa corporal han sido señalados como factores de riesgo para diversos tipos de opacidades en los lentes. La diabetes se asocia tanto con la catarata por edad como la catarata cortical. Existen estudios que señalan el incremento del riesgo de desarrollar cataratas en pacientes diabéticos. La diabetes mellitus parece ser factor de riesgo para los pacientes más jóvenes y aumenta el riesgo de catarata cortical y subcapsular posterior. La cirugía de catarata está principalmente indicada para mejorar la función visual y proporcional una adecuada visualización de la retina y así evaluar la retinopatía diabética.